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Psicologia aplicada: Historia de una mentira (139)

1 octubre 2007 por Alfonso Alcántara - Modificado el 1 octubre 2007 Deja un comentario

Yo tenía 16 años y estaba viviendo con mis padres en las afueras de la ciudad de Durbam, en Sudáfrica, en medio de plantaciones de azúcar. Estábamos bien adentro del país y no teníamos vecinos, así que a mis hermanos y a mí siempre nos entusiasmaba poder ir a la ciudad a visitar amigos o ir al cine. Un día mi padre me pidió que lo llevara a la ciudad para asistir a una conferencia que duraba el día entero, y mi madre me dio una lista de cosas pendientes, como llevar el auto al taller. Cuando me despedí de mi padre él me dijo: – Nos vemos aquí a las cinco y volvemos a la casa juntos.

Después de completar todos los encargos, me fui hasta el cine más cercano, y me concentré tanto en la película que me olvidé del tiempo. Lo más de prisa que pude me acerqué al lugar donde mi padre me estaba esperando. Eran casi las seis. Él me preguntó con ansiedad: – ¿Qué ha pasado? ¿Por qué llegas tarde?

Me sentía mal por el retraso y no le quería decir que había estado viendo una película. Entonces le contesté que el coche no se encontraba listo y había tenido que esperar. Lo dije sin saber que, mi padre ya había llamado al taller. Cuando se dio cuenta de que le había mentido, me dijo: – Algo no anda bien en la manera en que te he criado, pues no te he dado la confianza de decirme la verdad

– Voy a reflexionar qué es lo que hice mal contigo. Voy a caminar las 18 millas hasta la casa y pensaré en ello. Así que vestido con su traje y sus zapatos elegantes, empezó a caminar por caminos que no estaban ni pavimentados ni iluminados. No podía dejarlo solo, así que yo conduje cinco horas y media detrás de él. Viendo a mi padre sufrir la agonía de una mentira estúpida que yo había dicho, decidí que nunca más iba a mentir.

¿Qué técnicas psicológicas crees que ha aplicado el padre para ayudar a cambiar a su hijo? Se admiten todo tipo de opiniones, ¡la cosa es participar! “Mi solución” propuesta la publicaré en un comentario el próximo jueves 4.

Texto de Ramiro Valencia. Fuente

Publicado en: Articulos recomendados, Felicidad-Autoayuda-Optimismo, Historias, Metaforas, Psicologia Etiquetado como: Articulos recomendados, autoayuda, buscar empleo, buscar trabajo, busco trabajo, Busqueda de empleo, Coaching, empleo, Felicidad, Historias, motivacion-empresa, Networking, Orientacion Profesional, pensamiento positivo, Psicologia

Comentarios

  1. Yoriento dice

    2 octubre 2007 a las 08:34

    Como eso de “técnicas psicológicas” ha quedado demasiado estirado, quiero aclarar que cualquier cosa que hacen los padres con sus hijos puede entenderse como una técnica.

    Por ejemplo, en esta historia podría entenderse que el padre ha aplicado un “castigo indirecto” a su hijo haciendolo ir detras de él durante 5 horas…

    Es sólo una idea para animaros a comentar lo que queráis ¡ ;-)

    Responder
  2. raizen dice

    2 octubre 2007 a las 10:35

    Ahora si me animo a comentar…
    No veo castigo por ningun lado, lo que hizo el padre fué “inducir al hijo a reflexionar”…
    Saludos

    Responder
  3. Yoriento dice

    2 octubre 2007 a las 10:49

    Bien hecho, Raizen ¡ Me gusta tu propuesta. A ver qué más cositas van saliendo. Será divertido ¡ Gracias por iniciar… :-)

    Responder
  4. Anonymous dice

    2 octubre 2007 a las 14:46

    Yo si veo castigo, pero no a la vieja usanza, grito, discusión por la mentira y pitando para casa..creo que la forma en que lo castiga es (como decís) haciéndolo reflexionar sobre lo que ha hecho mal (porque anda que en las 5 horas el chaval no le dará vueltas), pero sin pedírselo, claro (e ahí la gracia); apela a algo que no sé que nombre ponerle porque no lo sé, y no es empatía. Eso está bien, pero claro, no nos sirve para todas las edades, tenemos que tener en cuenta que el sujeto sea capaz de reflexionar con su padre.

    Más, a parte también le está enseñando porque quiere transmitirle que la confianza es un valor importante en la familia ¿qué como se llama eso?, tú eres el experto, la técnica la pones tú, vale? Además el padre también se muestra “humano” reconociendo su error (posible error) y le quiere enseñar que las cosas (conductas) se pueden cambiar “reflexionando”, analizando lo que hacemos mal y el porque y buscando soluciones. Y a eso hay que dedicarle tiempo. Mira, ya le veo una utilidad al camino de Santiago jajaja.. no he puesto ninguna técnica porque, primero no se me ocurren y luego no son horas éstas de andar buscando en la memoria, pero almenos ahí queda el apunte. ciao

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  5. Yoriento dice

    2 octubre 2007 a las 15:05

    Anónimo/a, excelentes aportaciones. No importante cómo se llamen las técnicas sino la FUNCIÓN que tienen, el efecto o la mejora que causan. Castigo, confianza, valores, autocrítica… Esto se pone interesante. Gracias por las reflexiones nocturnas ¡ :-)

    Responder
  6. Raúl dice

    4 octubre 2007 a las 05:21

    Quizas puso sobre el tapete algo que a veces olvidamos, y es que las decisiones (en este caso una mentira sin necesidad) tienen consecuencias que pueden llegar mucho más lejos de lo que pensamos. Pequeño efecto mariposa.

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  7. Yoriento dice

    4 octubre 2007 a las 11:51

    Raizen, Anonimo/a y Raúl, os emplazo a que leáis la “solución propuesta” a esta historia en uno de los dos artículos que he publicado hoy jueves 4 de Octubre.
    Me gustará que sigamos el debate allí ¡ ;-)

    Responder
  8. Anonymous dice

    25 febrero 2008 a las 07:43

    El padre llevo al hijo a la reflexion por medio de si mismo, ho hubo mas palabras que las de realizar la caminata, lo que dio tiempo alñ hijo para pensar durante las 5 horas que duro la caminata. Pienso que tambien pudo haber sido diferente ¿que hubiera sucedido si el hijo en vez de seguir a su padre hubiera optado por irse a la casa?

    Responder
  9. Yoriento dice

    27 febrero 2008 a las 13:43

    @ANONIMO,
    gracias por tu aportación.

    Yo creo que la reflexión del hijo está enmarcada en el contexto de la decepción y del sufrimiento del padre, para el vástago la caminata está siendo un castigo con su ansiedad y mal rollo correspondientes de los que quiere librarse haciendo esta vez lo correcto.
    Si hubiera dejado a su padre solo, el remordimiento posterior, efecto también del castigo, le hubiera influido de una forma parecida, seguramente. Es verdad que el castigo puede tener como efecto secundario la huida, la agresión, etc. pero el padre es hábil y utiliza una forma paradójica e indirecta de castigar echándose la culpa.

    De todas formas, la efectividad de este castigo a largo plazo dependería de muchos otros factores como por ejemplo la influencia de su padre en su vida posterior y otros comportamientos y motivadores que el hijo desarrolle para solucionar situaciones y problemas similares.

    Dicho de otra forma, si no encuentra habilidades alternativas de similar eficacia a la mentira posiblemente seguirá mintiendo, aunque eso le cueste ansiedad y culpa. ¿Quién no las sufre alguna vez? ;-)

    Responder
  10. Anonymous dice

    7 abril 2008 a las 16:41

    Castigo total.

    Pero cabe mensionar que la historia del hijo (la historia conductual) debe ser reforzante por parte del padre. Hasta el punto en que algunas de las conductas del hijo van encaminadas a no decepcionar al padre y viseversa. Si su historia fuera otra, ese comentario le hubiera valido gorro y se hubiera ido a ver otra película. Por lo tanto es castigo. Ya que el castigo funciona sólo cuando hay una serie de reforzadores anteriores. Si no hay reforzadores no hay castigo, así como si no hay castigo no hay conductas R- .

    Además creo que es un castigo evidente. Tal vez lo que no lo hace evidente es que es por medio de la conducta gobernada por reglas, por lenguaje, por desligamiento funcional… si hubiera sido por conducta gobernada por contingencias fuece más notorio.

    Pero da lo mismo. No lo volverá a hacer …

    A ver si no le agarra una fobia al cine (jeje).

    Cómo la ve usted?

    Saludos, Atte Osvaldo.

    Responder
  11. Yoriento dice

    28 abril 2008 a las 10:59

    Hola OSVALDO,
    muy interesantes los matices que aportas ¡ Espero que pases por aquí de vez en cuando a dar buena caña psicológica.

    Me ha parecido muy oportuna tu indicación de que para que suponga un castigo para el hijo, la relación con el padre debe ser suficientemente buena ¡

    Uno de los errores más frecuentes que se cometen en esto de analizar la motivación y de la psicología de andar por casa es dar por hecho demasiado pronto qué cosas y que actividades nos interesan, qué aspectos mueven nuestra vida y nuestra conducta.

    Responder
  12. Carme dice

    17 enero 2009 a las 17:12

    Como siempre, la única que puede sufrir todo lo que quiera y que no hace falta que nadie la llame para decirle que llegarán 6 horas más tarde de lo previsto, es la madre.

    Responder
  13. Yoriento dice

    17 enero 2009 a las 17:13

    Muy buena puntualización :-)

    Responder
  14. Monica dice

    17 febrero 2010 a las 18:36

    -Creo que el padre es un manipulador de primera -al parecer es esa la técnica que mejor domina- que hace sufrir y es capaz de humillar al hijo durante 6 horas, pudiendo (ya que es tan buen maestro) explicar con palabras y dialogar hasta alcanzar una buena final.

    – ¿Se trataba de un castigo o de una penitencia de confesionario?

    -De paso, como dijo Carme hace un año y un mes, no habría causado que la madre los diera por muertos.

    -Si esto fuera un cortometraje, habría puesto en el guión, que el pobre e irresponsable -todavía- de su hijo, le pasara el automóvil por encima. También habría sido una excelente lección…. porque yo creo en el Más Allá.
    .-= Último post de Monica… blog ..Navia Duck =-.

    Responder

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