A veces pareciera que toda esta parafernalia de selección e intermediación laboral se hubiera creado para mantener el estatus de las empresas que así, por un lado, parecen demostrar que saben encontrar y contar con los mejores y, por el otro, pueden tener “motivados” y a raya a los trabajadores que deben competir entre ellos por unos puestos no siempre bien definidos, con nula información sobre sus requisitos, y con unas reglas del juego que nunca están claras y cuyo resultado no es nada transparente para los participantes: ¿por qué no a mí?
¿Por qué deben responder los candidatos a interrogatorios de dudosa validez y fiabilidad selectiva, y superar pruebas de todo tipo presentadas como si fuesen herramientas infalibles en recursos humanos? ¿Por qué los candidatos no pueden conocer, con antelación a la evaluación que van a sufrir, el perfil exacto del puesto, sus condiciones y ofrecimientos para poder postularse de la mejor forma que consideren conveniente? Todo forma parte de la puesta en escena que permite justificar las decisiones posteriores sin que nadie ponga en duda el sistema, ni seleccionables ni seleccionadores, y permite mantener el control de los trabajadores por parte de los empleadores.
La selección de personal, tal como se concibe actualmente, es causa y consecuencia de un mercado de trabajo basado en la desigualdad entre oferta y demanda y en el que no se puede decir que hay dos clientes negociando un intercambio. ¿Te imaginas llegar a una panadería y que no puedas ver o comprobar la calidad y características del pan que quieres comprar hasta que no muestres al panadero tus intereses concretos respecto a ese pan y el dinero que llevas, y a pesar de ello sea él quién decida finalmente según su criterio (o su falta de criterio) a quién le vende la barra?
Así que, lo dicho, conócete a ti mismo, conoce tu trayectoria y tus potencialidades profesionales, y disponte a vendérselas al mundo, pero no te obsesiones preparando la superación de entrevistas de trabajo que obtener ese empleo no dependerá tanto como crees de lo que tú hagas como de lo que ya tienen pensado (o ni siquiera eso) y que no conoces.
Va siendo hora de desmitificar un poco el tema y empezar a reivindicar mayor igualdad y transparencia en los procesos de intermediación y selección laboral. Y nadie mejor para desmitificar algo que los Monty Python en este vídeo que tenia pendiente de publicar, una de esas joyitas que guardé como el vídeo Changes. Terminó el puente, viva el martes.
Deja una respuesta